La primera eliminada de la tercera temporada de Regias de Drag España habla sobre maternidad, arte, activismo y el valor de poder seguir brillando tras una salida temprana
Ser la primera eliminada de un reality puede parecer un tropiezo, pero para Pietra Halliwell, artista drag valenciana, ha supuesto una reafirmación personal y artística. Su paso por la tercera temporada de Regias de Drag España estuvo marcado por la emoción, el compañerismo y la historia de una madre que compagina su vida familiar con su vocación artística.
Con una estética marcada por el humor, el espectáculo y el empoderamiento, Pietra representa una forma de entender el drag como arte total: desde la animación hasta el performance, pasando por la defensa activa de los derechos LGTBIQ+.
Tu salida del programa fue inesperada para muchos. ¿Cómo viviste ese momento?
La verdad es que no me lo esperaba. Me sentó como un jarro de agua fría. Yo tenía en mente que, aunque sabía que tenía ciertas carencias, pensaba que quizás Bombombun podía irse antes por lo que había pasado en su actuación. Cuando dijeron mi nombre fue un shock, porque yo realmente no lo veía venir.
¿Sientes que pudiste mostrar quién es realmente Pietra Halliwell?
Creo que me quedó mucho por enseñar. Cada capítulo tenía una temática distinta y eso te permite explorar muchas facetas que en un local no siempre puedes mostrar. En un local haces humor o lo que sabes que funciona, pero aquí, si el capítulo es de terror, puedes preparar algo específico. Me queda la espinita de haber podido mostrar más, pero también siento que el público pudo conocerme un poco. Soy una persona muy transparente, y mi personaje y mi persona no tienen tanta diferencia. Pietra es Hadda, pero multiplicada por 300.

¿Qué artistas han influido en tu identidad artística?
Soy muy fan de Lola Flores y de Michael Jackson. Me gusta todo lo que sea buena música. Soy bastante ecléctica, así que puedes verme haciendo desde afro flamenco hasta una balada. Depende mucho de cómo me sienta en ese momento. Siempre me inspiro en grandes personalidades. Mi drag es un reflejo total de mi personalidad: es un poco caótico, porque soy bastante humorística y muy payasa. Tiene absurdismo, pero también ese punto de estar guapa, divina. Es humor con divineo.
Una parte muy importante de tu historia es que eres madre. ¿Cómo se vive el drag desde esa realidad?
Ser madre no es un impedimento, pero sí hace que todo sea más difícil. Cuando tienes hijos, el dinero que sobra después de pagar facturas muchas veces no va a tu drag, sino a tu hijo. Hay cosas que me gustaría hacer o comprar para mis shows y no puedo, porque tengo prioridades: mi familia, mi casa y los estudios de mi hijo. Es un esfuerzo enorme.
Entrar en el programa me pilló en un momento económico complicado, y me hubiera gustado invertir más en algunos aspectos, pero no siempre se puede.
Durante el programa contaste un momento emocional relacionado con tu hijo. ¿Cómo fue compartirlo con tus compañeras?
Fue muy duro. Ese día mi madre me escribió para decirme que unos niños habían ido a molestar a mi hijo a casa. Yo estaba intentando cumplir mi sueño, lejos de casa, y recibir esa noticia me dio mucha rabia y tristeza. Me abrí con mis compañeras y me sentí muy apoyada, y al final sé que muchos han vivido esa situación. Fue como sentirme la mamá de todas allí. Ellas me ayudaron muchísimo emocionalmente. Ahora es cierto que mi hijo lleva un año sin sufrir bullying, pero es algo que siempre puede volver.
La situación es algo complicada en general. Mi hijo vestía a veces como le daba la gana, directamente como le daba la gana. Cuando empezó el bullying en el cole, una de las cosas que retraía de sí mismo era vestirse así. Yo intento que recupere sus ganas de volver a vestirse como quiera, pero muchas veces me dice que si se viste como él quiere, igual la sociedad no lo acepta. Y como lo ha pasado tan mal, prefiere ahora reprimirse un poco y ya volverá a ser él mismo. A mí, como madre, me da muchísima pena.

¿El drag ha sido para ti una herramienta de empoderamiento?
Totalmente. Para mí el drag es mi salud mental, es lo que me motiva. Desde pequeña siempre soñé con tener un videoclip, como los que veía de Christina Aguilera. Subirme al escenario es olvidarme de todo y volver a ese momento en el que jugaba en mi habitación con un palo de escoba como si fuera un micrófono. Al fin y al cabo, estoy haciendo lo que me gusta, y eso no todo el mundo puede decirlo.
Creo que todos mis shows tienen algo de empoderamiento. El que no tiene una lucha social, pues tiene un mensaje de empoderamiento, de superación. Y creo que, bueno, que mi meta era llegar a la gente, que al público le guste lo que está viendo, que quiera conocerme, que quiera estar en sus locales para trabajar y para divertirme con ellos. Porque al final lo que me llena a mí es eso: el cariño del público. No soy una chica de redes, no soy una chica de «me gustas» y todo eso, pero sí soy muy de que vengan a saludarme en mitad de la discoteca, de hacerme fotos con la gente, sobre todo, de abrazar.
Hablas mucho de tu familia drag. ¿Qué papel han tenido en tu trayectoria?
Yo soy quien soy gracias a mi hermanas. La primera que me introdujo fue Dr. Halliwell. Fue a ella a quien le dije un día que quería draguearme, y ahí empezó todo. En total, somos 7. Para mí eso es el verdadero significado de una familia: estar ahí unas para otras. Además, aquí en Valencia el recibimiento fue increíble y ellas también han formado parte de mí. También han influido Cristel Rogers, Nacha Boheme, Coco Jones, Satanasa, Violeta Moore y Tracy Pop. Pues Cristel me ha pegado todas las pelucas que ocupa el programa, Tracy me ha hecho el look de promo, Coco me estaba ayudando también en ciertos looks del programa que ya habéis visto. Para el arte he hecho todo lo que es el atrezo junto con mi madre.

Tras la eliminación, ¿qué aprendizajes te llevas del programa?
Muchísimos. Ha sido un aprendizaje para reafirmar cosas que ya sabía que tenía que mejorar. Era mi primera vez en televisión, mi primera vez en un formato así y también la primera vez que hacía un lipsync contra alguien. Me voy contenta, sobre todo por las amistades que me llevo. En el caso de que hubiera una edición All Stars, de momento no entraría porque la verdad se me han ido un poco las ganas. Ahora estoy en otro momento y además ahora mismo tengo otras metas. Pero nunca se puede decir «de este agua no beberé», porque el camino es muy largo así que nunca me cierro las puertas de nada.
En tus shows hay mucho mensaje social. ¿Crees que el drag es una herramienta política?
Sí, totalmente. El drag es activismo. Es una forma de alzar la voz y contar historias. Creo que deberían existir más personas queer en política, porque en la sociedad existimos y necesitamos referentes visibles para las nuevas generaciones. Lo que necesitamos es que se vean para que los niños y las personas tengan de referente a personas como Samantha Hudson.
¿Cuál es el sueño que todavía te queda por cumplir como artista drag?
Tener un videoclip propio y una noche dedicada completamente a mí: la noche Halliwell. Una noche en la que yo sea la protagonista absoluta, como una buena folclórica.

¿Qué te gustaría que el público recordara de ti tras tu paso por el programa?
Voy a decir lo mismo que decía una de mis artistas favoritas del mundo mundial. A mí me gustaría que me recordaran como una buena persona. Tú puedes ser muy buena artista, pero si eso no acompaña a la persona, la artista no es nada. Creo que puedes ser muy buen artista, pero si no tienes humildad y humanidad, no puedes llegar a ser un buen artista.
