La artista extremeña hace balance de sus dos años y medio de trayectoria y mira hacia todo lo que está por venir
Lilith Evel acudió hace unos días a El show de Paz, programa de Telecinco, con un objetivo claro: que su hermana la viera por primera vez en drag. Hace dos años y medio que se dedica al travestismo, pero su familia, que vivía en Honduras, no lo sabía. Ahora que han llegado a España, ha llegado el momento de que su hermana Yolani sepa a qué se dedica su hermano Frank.
Además, Lilith Evel recibió una gran sorpresa en el programa: Samantha Ballentines, una de las drags más conocidas de nuestro país, entró en plató para amadrinarla y darle algunos consejos para su carrera.
Con motivo de este bonito momento vivido en el programa de Telecinco, en Padding Magazine hemos hablado con Lilith Evel para saber cómo lo vivió y repasar un poco su trayectoria en el drag y lo que queda aún por llegar.
Y si quieres disfrutar de su participación en El show de Paz, puedes hacerlo aquí.
Acabas de vivir uno de los momentos más importantes de tu trayectoria: que tu hermana te viera por primera vez como Lilith Evel. ¿Qué sentiste cuando la viste al entrar en plató?
Sentí una mezcla absoluta de nervios, adrenalina y muchísima emoción. Era mi primera vez en un plató de televisión y actuar con «Mi mundo sin ti» de Soraya ya era un reto, pero ver aparecer a mi hermana lo cambió todo. En ese instante el plató desapareció; solo importaba ella y la magia de compartir por fin mi arte con una de las personas que más quiero.
¿Qué significa para ti que tu hermana te vea en drag por primera vez?
Significa quitarme un peso de encima y celebrar mi identidad al 100%. El drag es mi pasión y una parte fundamental de quién soy. Que ella me viera por primera vez con toda la producción, el maquillaje y la energía de Lilith Evel, y que reaccionara con tanta emoción, es el mayor regalo. Saber que la hice feliz me llena el corazón.

¿Qué te dijo tu hermana después, cuando ya estabais tranquilas y fuera del plató?
Fuera de cámaras nos fundimos en un abrazo lleno de lágrimas. Estaba en shock y desbordada de orgullo.
Para mí, este momento era la culminación de un proceso muy doloroso: en el pasado, mi exesposo intentó hacerme daño contándole a ella que yo hacía drag, pero vendiéndolo como algo sucio, malo y diciendo barbaridades sobre mí. Quería arruinar nuestra relación, por eso yo necesitaba que mi hermana viera, de primera mano y con sus propios ojos, la verdad de mi arte.
¡Y el resultado fue sublime! Su reacción no solo sirvió para callar bocas, sino para demostrar que nadie tiene el derecho de sacarte de ningún armario, ni de relucir tu verdad hasta que tú consideres que ha llegado tu momento.
Al verme actuar, se quedó alucinada con el inmenso trabajo que hay detrás de Lilith Evel. Me miró y me dio su apoyo incondicional para todo lo que venga. La verdad y el amor ganaron la partida.
Samantha Ballentines te amadrinó en el programa, ¿qué significó ese momento para ti?
¡Es que todavía no me lo puedo creer! Pasé de ser un chico que la miraba con admiración desde el público en la feria, a estar en un plató de televisión nacional siendo amadrinado por ella. Que una de las figuras más importantes del entretenimiento y del drag en este país haya decidido darme la patadita de la suerte es un honor inmenso que me eriza la piel.
Que alguien de su nivel confíe en mi talento de esa manera, solo me dice una cosa: ¡Lilith, lo estás haciendo muy bien! Su generosidad y su respaldo me dieron una seguridad arrolladora para pisar ese escenario con más fuerza que nunca.

Samantha te dijo que tu personalidad es lo que va a hacerte única y que tienes que ser tú misma. ¿Qué crees que es eso que te hace única?
Más allá de la estética de diva latina, mi sello es crear desde la luz, la paz y el respeto absoluto. En un mundo donde a veces abunda el conflicto, yo elijo conscientemente mantenerme al margen de los malos rollos, los chismes y los malentendidos. Solo me involucro en proyectos que sumen, que me hagan bien y que aporten algo positivo.
Esa filosofía de trabajar con los pies en la tierra y sin meterme donde no me llaman es lo que me ha hecho ganarme el cariño de todo Cáceres, y ahora espero conquistar también al resto de España. Al final, entiendo el drag como una plataforma limpia: nuestro verdadero objetivo colectivo no es la guerra de egos, sino ser visibles, celebrar quiénes somos y hacer feliz al público.
¿Cómo fueron tus comienzos en el drag? ¿Por qué decidiste lanzarte a hacerlo tú misma?
Mis comienzos fueron una auténtica locura de lo más espontánea. Una amiga buscaba una drag para actuar en un bar y, como yo necesitaba ingresos extra para ayudar a mantener a mi familia en mi país, no me lo pensé dos veces y le dije: «¡Esa soy yo!». La realidad es que jamás había cogido una brocha de maquillaje. Me aventuré por completo: me compré unas sombras, un labial, mi primera peluca rosa de Shein y unos tacones de bazar que, para mi sorpresa, ¡se despegaron en mitad de mi primera actuación! Fue un debut inolvidable.
Desde esa noche, no he parado de crecer. He competido en concursos y galas como la Gala Drag de Mérida, he participado en realities virtuales como Regias del Drag España, y he pasado por micrófonos de podcasts del Consejo de la Juventud de Extremadura, Los Palomos de Badajoz y el Orgullo de Cáceres. Hoy, esa drag que empezó con tacones rotos es la orgullosa residente del Bar Paradiso, el local de referencia en mi ciudad.
¿Cuáles son tus referentes dentro del mundo del drag?
Mi inspiración es una mezcla de carisma, comedia y alta costura. Por un lado, me muero con el drag nacional que derrocha frescura y tablas sobre el escenario, teniendo como máximo referente a mi maravillosa madrina Samantha Ballentines.
Por otro lado, soy una eterna enamorada de la estética pulida, el glamour y el impacto visual de grandes divas internacionales y mexicanas como Valentina, el magnetismo y la perfección de Carmen Farala, y la energía arrolladora de Le Cocó, que me fascina. Busco fusionar ese humor tan nuestro con el pop dosmilero, estilismos impecables y performances enérgicas que dejen al público con la boca abierta.

¿Qué sueño te gustaría cumplir con Lilith que todavía no hayas cumplido? ¿Hasta dónde la quieres llevar?
Mi gran meta es pisar el taller de Drag Race España y demostrar todo el fuego que Lilith Evel lleva dentro. Eso sí, soy muy consciente de que llegar ahí implica un despliegue visual enorme y una gran inversión económica en trajes, pelucas y producción; por eso, mi objetivo es conseguir un buen patrocinador que me acompañe en esa aventura para ir a por todas y con una propuesta impecable.
Además, soy una todoterreno y me fascinaría saltar a la televisión generalista: ¡me encantaría participar en un programa de cocina o ser colaboradora en tertulias, que me apasionan! Quiero llevar a Lilith a los mejores escenarios, seguir creciendo y consolidar mi carrera para vivir plenamente de este arte. No me pongo límites: quiero llevarla tan lejos como me dicten las ganas, ¡y ahora mismo no tengo techo!
Ahora, tu hermana ha visto por primera vez a Lilith. Si pudieras volver al momento en el que empezaste a hacer drag y hablar con aquella Lilith de hace dos años y medio, ¿qué le dirías?
Le diría: «No tengas miedo, confía en el proceso porque todo va a salir bien». Le diría que todas esas horas frente al espejo intentando ocultar aquellas cejas que eran más gruesas que una barra de pan, y peleándome con esa falda imposible de cerrar porque claramente no era mi talla, van a merecer la pena.
Le recordaría que no se desespere, porque en solo dos años y medio estará en un plató de televisión nacional haciendo feliz a su hermana, amadrinada por una estrella del entretenimiento y brillando con luz propia. Le diría, sobre todo, que disfrute de cada tropezón y de cada paso del camino.
¿Dónde te podremos ver próximamente?
Me pueden ver actuando en Cabeza del Buey (Badajoz) con el programa Democracia con Z del Instituto de la Juventud y en Pub Paradiso Cáceres, donde soy residente.

