Tras varios meses alejada de los escenarios por una operación de rodilla, Krystal habla sobre su regreso y la importancia de volver a disfrutar del drag
Krystal Karma se encuentra en el mejor momento de su carrera, con nuevos proyectos, residencias a lo largo de España y hasta atreviéndose a hacer música. La artista valenciana tuvo que dejar de actuar hace unos meses a causa de una operación en la rodilla, pero dicha baja no se la tomó como algo negativo, sino que la aprovechó para pensar nuevas ideas y contemplar su drag desde otras perspectivas para seguir haciéndolo crecer. En Padding Drag Magazine hablamos con la artista residente en Barcelona, que nos cuenta un poquito más sobre su lesión y el momento vital que atraviesa.
Vienes de unos meses en los que parece que no has parado, con actuaciones por toda España, nuevos proyectos… ¿Sientes que estás viviendo uno de tus mejores momentos?
Sí, la verdad es que sí. Me hace muchísima ilusión porque uno de los miedos que tenía cuando volví era no encontrar otra vez mi sitio. Al final dependemos también de quien contrata y de la industria, pero siento que he vuelto con otra energía y eso se ha notado. Tengo la residencia en el Axel, vuelvo todos los sábados a Arena con mi hermana Valkyria, estoy en Believe, han salido fiestas nuevas en las que siempre me había apetecido estar, como la Pop Air… y, a su vez, siguen saliendo fechas fuera de Barcelona.
Siento que todo ha encajado superbién. Además, también noto mucho reconocimiento por parte de compañeras a las que admiro. Poder haber compartido escenario con reinas como Detox o Trinity The Tuck me sigue volando la cabeza. Es un momento muy bonito, pero también me lo he currado como una hija de puta para llegar hasta aquí.

Este momento de tu vida llega después de una lesión muy complicada que derivó en una operación. ¿Qué pasó exactamente con tu rodilla?
Pues el daño que me hice fue bailando. Hice un split, que es algo que llevo haciendo toda la vida porque soy bailarín y técnicamente lo tengo supertrabajado, pero tuve mala suerte. Caí mal, me golpeé la rodilla y me rompí el ligamento cruzado anterior.
Lo curioso es que seguí currando casi un año con el ligamento roto. Los médicos me dijeron que podía hacerlo siempre que me cuidara y no pasara demasiado tiempo, porque existía el riesgo de lesionarme más e incluso quedarme coja. Así que fui cerrando proyectos y organizándolo todo hasta operarme cuando pude. Después estuve prácticamente seis meses de baja.
Para alguien tan activa como tú, ¿cómo fue tener que parar de repente?
Fue durísimo al principio. Yo soy una persona muy ambiciosa, pero no porque quiera ser la número uno, sino porque necesito sentir que avanzo. Parar me hizo sentir que estaba frenando un proyecto al que llevaba dedicándole muchísimo tiempo y esfuerzo.
Pero también me pilló en un momento de agotamiento físico y mental tremendo, actuando de manera completamente robotizada. Y cuando ya acepté que tenía que parar, la verdad es que fue un regalo.
Volví a casa de mis padres, que fueron uno de los pilares más importantes durante toda la baja. Mi hermana también fue un apoyo enorme. La ilusión de volver a actuar con ella era un motor constante, incluso subir a verla al escenario me daba muchísima fuerza. Igual que Samuel, Guille, mi familia y toda mi gente de Valencia, que estuvieron ahí en todo momento. Gracias a todo ese apoyo, pude recuperar tiempo con mis amigos, ir a ver espectáculos de compañeras, diseñar vestuarios y pensar ideas nuevas. Fue entonces cuando volví a preguntarme quién era Krystal y hacia dónde quería llevar el proyecto.
¿Llegaste a pensar que la gente podía olvidarse de Krystal Karma durante esos meses?
Sí, claro. Ese miedo estuvo ahí. Pensaba: «¿Y si vuelvo y ya no hay sitio para mí?». Pero luego también pensé una cosa muy importante: todo lo que había construido lo había construido yo. No me lo había regalado nadie. Si lo había conseguido una vez, podía volver a hacerlo cincuenta veces.
Esa idea me dio muchísima tranquilidad. Al final, eres dueño de tu proyecto y de tu drag y sabes que, si has sido capaz de levantarlo desde cero, también puedes reconstruirlo cuando haga falta.

¿Dirías que vuelves siendo otra artista?
Creo que sí. Tengo mucha menos ansiedad por el estar o demostrar constantemente. Ahora el foco está muchísimo más en el trabajo.
He empezado a ir a terapia. Pensé que, si quería seguir creciendo, mi cabeza también tenía que estar preparada. Y eso me ha cambiado muchísimo la perspectiva. Ahora planifico mejor, disfruto más y, por suerte, tengo más curro que antes.
Hay una palabra que has repetido varias veces: la de “currar”. ¿Crees que esa ha sido la verdadera clave de tu trayectoria?
Totalmente. Ya sé que suena al típico discurso, pero es que es verdad. La suerte puede existir, claro, pero tienes que estar preparada cuando aparece.
Cuando digo que trabajo mucho, no me refiero solo a hacer muchas fiestas. Me refiero a diseñar vestuario, editar música, preparar coreografías, ensayar, pensar cada detalle… Creo que la gente apuesta por mí porque sabe que, si va Krystal Karma, va a haber un trabajo detrás.
Además de actuar, también estás desarrollando una faceta como directora artística con Churros On Tour. ¿Qué significa este proyecto para ti?
¿Para mi? ¡Muchísimo! Churros On Tour me ha permitido aprender una barbaridad desde otro sitio. Al final, estoy aprendiendo un poco de todo. No es solo salir al escenario, sino que también el trabajo de pensar un espectáculo entero, trabajar con los bailarines, las pantallas y todo el equipo que puede haber detrás.
Ahora mismo tenemos la residencia de verano hasta septiembre y ya hay futuras fechas en ciudades como Zaragoza. Es un proyecto que me ha dado un montón y que me está enseñando otra forma de entender el espectáculo. Y, qué decir, compartir todo ese proceso con Samuel dentro del proyecto está siendo muy especial.
Al final me pasa también con Arena, Believe o la Ravalada. Son sitios que me han permitido probar cosas nuevas y seguir construyendo una propuesta cada vez más potente. Así como es igual de espectacular poder trabajar con compañeras increíbles como Choriza, Pink Chadora, Kika, Alma o Estrella, ya que aprendo un montón de ellas.

Hace poco también te has lanzado a la música con ‘Karma’ y ‘Alerta Travesti’, esta última junto a La Valkiria. ¿Cómo ha sido el proceso creativo de ambos temas?
Yo siempre he escrito muchísimo, desde hace años. Es una forma de sacar todo lo que tengo dentro. Durante la baja empecé a revisar muchos textos que tenía guardados y de ahí salió la letra de ‘Karma’. La escribí yo entera y luego utilicé una IA para convertir esas palabras en una primera estructura musical. Después hablé con Gabriel Santiago, que fue quien produjo la canción y le dio la forma definitiva.
Con ‘Alerta Travesti’ el proceso fue bastante parecido, solo que dos meses después. También partió de cosas que yo había escrito y de la necesidad de sacar hacia fuera todo lo que tenía dentro, pero esta vez compartiéndolo con La Valkiria. Esta vez Alex Barroso fue quien produjo el tema. Es guay porque son dos canciones que nacen de un lugar bastante personal, aunque después cada una ha tomado su propia trayectoria.
¿Te has quedado con ganas de seguir haciendo música?
Sí, muchísimo, tengo un montón de letras escritas. Lo que pasa es que no son canciones tan travestis como quizá la gente espera. Son bastante más dramáticas y hablan de cosas que creo que muchos maricones sentimos, pero que casi nadie cuenta.
No sé exactamente qué haré con ellas, pero me apetece seguir explorando ese camino. Me gusta muchísimo escribir y cantar, y siento que la música añade otra capa al espectáculo que hago sobre el escenario. Creo que todavía tengo muchas cosas que decir por ahí.

