La Bella Vampi regresa a los años setenta y a la revista musical con ‘¿Qué haría Sara?’
La Bella Vampi regresa a la música con ¿Qué haría Sara?, su segundo single tras No me vas a torear. Si en su debut respondía a El relicario en forma de pasodoble electrónico, en esta nueva entrega recoge el testigo de esos cuplés históricos que hablaban de referentes, al estilo de Clara Bow, fie a la Marina, para adentrarse en el retrato de su mayor inspiración: Sara Montiel.
¿Qué haría Sara? no queda restringida entre las interrogaciones de un título retórico. Esta cuestión es, como expresa la artista, una fórmula de supervivencia cotidiana para afrontar el sentimiento de soledad y rareza. En esta canción, La Bella Vampi viaja entre almas para dejarse poseer por la energía de la Montiel, a la que no concibe solo como una estrella cinematográfica y musical, sino como una “fuerza del universo”.

Producida por Manuel Bartoll, la canción se instala sonoramente en los años setenta, con ecos de varieté y espectáculo clásico. Así, ¿Qué haría Sara? confirma el momento de libertad y exploración creativa en el que se encuentra la artista. Sin abandonar el perfume a cuplé que vertebra su proyecto artístico, La Bella Vampi continúa explorando nuevas formas para actualizar el género y convertirlo en su territorio personal.
La letra, escrita por Lluís Mosquera —con quien repite experiencia por el entendimiento mutuo—, funciona por momentos como biografía musicalizada al recuperar a aquella Sara que conquistó Hollywood y que ganó el reconocimiento internacional gracias a éxitos como El último cuplé o La Violetera.
Desde los primeros versos, el tema instala una atmósfera de desgaste íntimo que se ve abatido por el estallido del espectáculo. El personaje principal de esta canción —o película protagonizada por la mismísima Montiel— es una criatura destinada al escenario. Porque hay gente a la que la pasión la lleva a la cama, ¿pero a una artista? A una artista la saca de ella.
«Terciopelo rojo en tu mirada // Las plumas se vuelven armas»
Pero junto a ese impulso vital aparece también el reverso: el dolor tras la sonrisa, la presión tras los flashes, la oscuridad de la noche y los problemas estructurales de quienes viven bajo los focos, de sus compañeras travestis. Es ahí donde surge la necesidad de tener un espejo en el que mirarse. Donde surge Sara.

¿Qué haría Sara? recuerda en sus versos a una Sara que desbordaba los márgenes de lo permitido. A una Sara que pisaba con la mayor de las sensualidades en épocas de represión, llegando a convertirse en el primer mito erótico. A una Sara que no se dejaba subordinar ante los hombres, que se enfrentó a su segundo marido, quien le ordenó que dejara el cine; o incluso a Franco, para quien se negó a cantar. A una Sara que anteponía su propuesta artística y esencia a las imposiciones sociales.
Dile a esa niña asustada // que pise como Sara a quien la quiera pisar
La ambigüedad entre mito popular y existencia política es la que aparece resignificada en ¿Qué haría Sara? Su esencia va más allá del recuerdo nostálgico: es herencia, linaje. La Montiel que invoca La Bella Vampi no pertenece únicamente al pasado; aparece reencarnada en múltiples Saras que la mantienen con vida desde el transformismo.
¿Qué haría Sara? ya está disponible en todas las plataformas digitales. Tened cuidado porque «está canción se te pega como un demonio y no sale de tu cabeza ni con agua hirviendo”, asegura La Bella Vampi.
