La artista murciana y formada en Valencia nos habla de su evolución, su familia y sus metas al celebrar 3 años como travesti
Entrevistamos a Cristal Lozano en un momento especialmente simbólico de su carrera: tres años después de subirse por primera vez a un escenario como transformista. La artista encara una nueva etapa en Barcelona, donde su drag, su vida y hasta su familia escénica están renaciendo. Entre reflexiones honestas, humor sin filtros y una claridad sorprendente sobre lo que quiere (y lo que no), Cristal se prepara para una noche muy especial: la velada en que dará a luz a su nueva hija: Miss Belladona. Con ella repasamos sus inicios, su evolución y el vértigo (y la ilusión) de crecer dentro y fuera del escenario.
P: Has hecho 3 años en el drag, ¿cómo era la Cristal Lozano del principio y cómo es la de ahora?
Cristal: Cristal la antigua, como yo la llamo, ni era travesti, ni tenía intención de serlo. Todo empezó porque en la Dragalada de Valencia se quedaron sin una participante y, como yo era amigo del que lo organizaba, me dijo: ‘Luis, ¿lo harías?’. Yo respondí que yo no era drag queen, que lo único que sabía hacer era cantar, pero cuando me dijo que pagaban casi 200 euros grité: ‘¿Cómo quieres que me llame?’. Y allá que fui. No sabía maquillarme absolutamente nada, nunca había cogido una brocha en mi vida. Yo veía RuPaul y hacía fiestas cutres con mis amigos travestidos con pelucas malas, pero ya está. Y aun así fui, me presenté… y gané. Esa primera Cristal era pura ilusión, muy graciosa, muy de que cada vez que me montaba parecía mi propio cumpleaños porque venía todo el mundo a verme. Ahora, en cambio, ya es una profesión, con más respeto, más cuidado y un maquillaje mucho más decente.
P: ¿Cómo dirías que ha evolucionado tu personaje?
Cristal: Muchísimo. Yo siempre decía que no había diferencia entre Cristal y Luis, pero ahora veo claramente que sí. Luis es muy mamarracho, pero cuando subo al escenario como Cristal, me meto de lleno en el papel de la canción que estoy haciendo. Antes no tenía idea de lipsyncs, ni de movimientos, ni de nada, y ahora, después de trabajar sin parar durante tres años, me miro los vídeos y pienso: ‘Menudo cuadro era’. También siento que la ilusión a veces se desgasta, igual que pasa en cualquier tipo de amor, y por eso hay que buscar cosas nuevas que te motiven, porque cuando solo te salen bolos de entretener borrachos en un bar, una parte de ti se apaga sin tu quererlo.

P: Has vivido un cambio muy grande al pasar de ‘Cristal la fea’ a verte guapa. ¿Cómo has gestionado este cambio tan radical?
Cristal: Pues yo de verdad pensaba que eso no iba a pasar en mi vida, porque mi gracia siempre había sido ser ‘la fea’. Y lo sigo haciendo a mi manera, porque yo sigo haciendo drag con pelo en el cuerpo, sin intentar construir una mujer normativa, una ‘muchacha’, como yo digo. Antes iba a los shows, ganaba dinero, me entretenía y me daba exactamente igual cómo me viera. Pero un día una compañera me maquilló por primera vez aquí en Barcelona, y me dio un golpe fuerte: me vi guapa y me entraron de nuevo las ganas de seguir, de comerme el mundo. Te acostumbras a una rutina y de repente un cambio así te despierta. Ahora, cuando me maquillo y me gusto en el espejo, me da más ganas de salir a actuar; antes, sinceramente, me la sudaba completamente.
P: Eres de Murcia, empezaste como drag en Valencia y ahora vives en Barcelona. ¿Cómo te defines?
Cristal: Tengo un cacao’ montado que ni yo sé ya lo que soy. Yo nací en Murcia, así que Luis es murciano, pero como drag nací en Valencia y de ahí es donde me considero. Ahora vivo y trabajo en Barcelona, que me está dando un presente súper bonito. El tema es que el drag es efímero: en el momento en el que no te ven durante unos meses, se olvidan de ti. Y eso lo notas. En Valencia, por ejemplo, ya no me llaman tanto, y no es que me duela, porque sé que me quieren muchísimo, pero supongo que piensan que estando aquí no voy a querer ir o que es más complicado. Total, que ya he decidido que soy un poco de todas partes, una buena ensalada mixta.
P: ¿Qué te ha aportado cada ciudad en la que te has desenvuelto como travesti?
Cristal: Valencia fue nacer, literalmente. Fue estamparme contra el escenario y aprender a golpes cómo funciona todo: las amigas, las envidias, los promotores, cómo te contratan, cómo te tratan… Yo incluso montaba fiestas, así que aprendí también desde dentro. Las oportunidades que he tenido de crecer y de desarrollar mi personaje han sido gracias a locales que guardo en mi corazón: LaLa Ruzafa, La Barbería y Barbarela. Estos tres mágicos sitios han visto crecer a Cristal, y me han dado ‘tablas’ de como tomar un escenario y hacerlo mío.
Barcelona, en cambio, me está dando madurez. Aquí estoy puliéndome, creciendo, descubriendo una escena enorme y muy estimulante. Me vine con una maleta y sin conocer absolutamente a nadie, buscando un cambio para Luis, porque no estaba bien, sino en un hoyo emocional después de trabajar jueves, viernes, sábado y domingo durante años. El mundo de la noche es durísimo y yo ya no podía más. Pensaba que aquí el drag iba a quedarse en segundo plano, pero al final ha sido lo contrario: Barcelona me ha cuidado y me ha devuelto las ganas.

P: Llevas ya casi un año en la Ciudad Condal, ¿cómo te ha tratado la escena barcelonesa?
Cristal: Mucho mejor de lo que imaginé. Yo llegué pensando que sería la nueva, la que nadie conoce… y ha sido todo lo contrario. Me han tratado con muchísimo cariño desde el minuto uno. Ahora ya no estoy fija en ningún local porque yo he decidido cortar con las rutinas tóxicas que tenía. No quiero volver a eso de salir del trabajo corriendo, sin cenar ni ducharme, para maquillarme y actuar. No es vida. Ahora elijo solo lo que me hace feliz o lo que realmente necesito. No quiero que el drag se vuelva una obligación, quiero que siga siendo algo que me haga ilusión.
P: ¿Qué travestis te han inspirado a lo largo de tu carrera?
Cristal: La primera de todas fue Kiki Mortem, una drag de Murcia que fue la primera que vi en persona y que me rompió todos los prejuicios sobre el travestismo que llevaba encima. Me inspiró muchísimo en personalidad y en cómo tratar a la gente. Ahora es una mujer trans, dejó el drag y estoy muy orgulloso de ella. Luego, obviamente, RuPaul: para mí la sexta fue clave, todo ese cast me marcó cuando yo empezaba a entender lo que era el drag. También la música y las travestis españolas del ambiente: Pupi, La Prohibida… todas las que conoces cuando sales del armario y descubres tu mundo. Y ya en mi entorno cercano, mis amigas y compañeras: Alexia Thenight, Cristel Rogers, Rita Amores, La Lassi, Tatikieta… todas han sido parte de mi crecimiento.
P: Has formado tu propia casa: la House of Lozano. ¿Cómo surgió y quién la forma?
Cristal: Cariño, en nueve meses tengo ya el ‘coño plisado’, te lo digo de verdad. Todo empezó porque amigos que querían iniciarse en el drag me decían: ‘Quiero que seas mi madre’. Y claro, una dice: ‘¿Pero tú estás loco?’, pero al final te metes en el papel. A día de hoy tengo una familia muy muy muy extensa: La Fairy, La Xony, Mary Kan, Diva Rocco, Kaluah Blaq, Tiffany Secret, Merce Quin y Zarah Lax, todas ellas son mis hermanas, primas e hijitas.
Esta noche, 20 de diciembre, tenemos la fiesta del nacimiento de la nueva miembro de la House of Lozano: Miss Belladona. Al final somos como diez, una familia drag muy grande y muy diversa que ha ido creciendo sin darnos ni cuenta.

P: Has cumplido tres años de trayectoria, como hemos comentado antes. ¿Cómo lo vas a celebrar?
Cristal: Lo celebraré en La Taska Show Bar con el nacimiento de mi nueva hijita Miss Belladona. La Taska creo que es el sitio donde mejor me han tratado en Barcelona y casi diría que en cualquier lugar. Lucas, que lleva el local, es un amor; siempre te paga lo que toca, te trata con cariño y confió en mí incluso antes de conocerme en persona, ofreciéndome un bolo como jurado. Y… bueno… después iremos a bailotear toda la familia a Arena Xperience, que ya toca, ¡que es sábado!
P: ¿Qué metas tienes para los próximos años?
Cristal: Mi objetivo principal es seguir siendo feliz, no caer en rutinas que me maten la ilusión y, sobre todo, empezar a salir del mundo de la noche. Yo soy cantante, y me encantaría que el drag me permitiera llegar a teatros, a escenarios donde la gente realmente escuche mi voz. Cristal nació porque a Luis no le daban oportunidades para cantar, y ese deseo sigue ahí. Es verdad que para tener más reconocimiento muchas veces tienes que pasar por concursos grandes, pero no todo el mundo cabe ahí. Yo lo que quiero es encontrar un camino que me permita vivir de esto sin que se convierta en algo que odie. Si algún día el drag deja de hacerme feliz, colgaré las bragas, como hizo mi madre drag, porque mi vida es mía y tengo que vivirla bien.
