Acompañamos a Ricardo Guerra y Josep Gimeno por el espacio donde diseñan, alquilan, crean y dan forma a algunos de los vestuarios más reconocibles del panorama drag
Ricardo Guerra y Josep Gimeno nos esperan a las puertas del showroom de Richard War, el proyecto creativo que ambos impulsan desde hace años y que hoy se ha convertido en una referencia internacional de la corsetería y el vestuario drag.

Tras un cálido abrazo con quienes son nuestros amigos, nos invitan a entrar en un espacio que es mucho más que un lugar de exposición y mucho más que un taller. El showroom, distribuido en tres plantas, permite descubrir las distintas facetas de un proyecto que combina vestuario de espectáculo, alquiler de prendas, corsetería artesanal y un taller propio, además de su línea paralela La Alfombra Roja, centrada en el alquiler de vestuario para ocasiones especiales como bodas o fiestas temáticas.
Antes de empezar las preguntas, Richard y Josep proponen comenzar la visita por la parte inferior del edificio. Bajamos las escaleras mientras nos explican que cada planta tiene una función concreta. El sótano alberga años de vestuario para televisión y espectáculos; la primera planta reúne las distintas áreas del showroom; y la última parte del recorrido conduce directamente a su hogar y al taller donde nacen los diseños Richard War.


Con el sonido de las perchas moviéndose a nuestro alrededor y rodeados de trajes listos para volver a ser llevados, comienza la entrevista.
—Richard, ¿de dónde surge tu pasión por la moda y el diseño?
«Mi creatividad nace desde que era muy jovencito. Mis libros de texto del colegio y el instituto ya tenían dibujitos, diseños, modelos, lentejuelas… Claramente, siempre me ha fascinado este mundo, pero es importante aclarar que cuando hablo de moda y diseño siempre lo hago desde el punto de vista del espectáculo, porque lo mío no es ni el prêt-à-porter ni los trajes de boda, ¡lo mío son las creaciones para el show!».
—Entonces, si tu gusto por el arte de la moda se remonta a tu infancia, ¿cuándo es que nace la marca Richard War?
«Hace unos veintidós años aproximadamente, cuando decidí especializarme en el tema de la corsetería, a raíz de un libro muy bonito que compré de corsés y diseños. En aquel instante dije: “Ostras, podríamos crear una línea de corsetería bien chula”. Al principio pusimos de nombre a la marca Encorsétate, pero después pensé: Ricardo Guerra en inglés, ¿cómo es? ¿Richard War?… ¡Vamos a llamarla Richard War!».


La visita continúa descendiendo a la planta inferior. Allí se encuentra una enorme colección de vestuario destinada al espectáculo. Percheros repletos de prendas para televisión, bailarines, musicales y eventos ocupan buena parte del espacio. Muchos de los trajes están organizados en conjuntos completos, preparados para ser alquilados cuando una producción los necesite. Es una especie de archivo vivo donde se acumulan años de trabajo vinculados al entretenimiento.
Desde allí se asciende a la primera planta, donde el ambiente cambia por completo. En una de las zonas aparecen vestidos de novia, con sus respectivos tocados y accesorios. Muy cerca se encuentra el espacio dedicado a los trajes masculinos, también acompañado por diferentes propuestas para eventos y celebraciones. Esta parte del showroom muestra una faceta menos conocida del proyecto, vinculada al alquiler de vestuario para alfombras rojas y ocasiones especiales.


Entre vestidos y accesorios, la conversación continúa.
—¿Cómo os repartís el trabajo dentro de Richard War?
«Yo (Ricardo) llevo la parte creativa y Josep la comercial. Él lleva el contacto con los clientes y, una vez vemos que están interesados, creamos un grupo entre Josep, yo y el cliente. Él lleva todo el tema comercial, de gestión y de conseguir materiales, y yo me ocupo del diseño y de la creación».
—¿Qué materiales sueles utilizar en tus diseños?
«Me gustan las cosas que brillen y las cosas que visualmente sean efectivas. Mucha lentejuela, purpurina, paillettes, mucha pedrería, mucho cristal, mucha perla, plumas también… Un poquito de todo. El mundo del espectáculo es que parezca y no sea».


La otra mitad de la primera planta está dedicada a lo que probablemente constituye la imagen más reconocible de Richard War. Corsés drag, vestuario para transformismo, piezas femeninas, diseños inspirados en distintas épocas y una enorme colección de accesorios ocupan el espacio. Sombreros, bolsos y guantes comparten protagonismo con los corsés que han convertido la marca en un referente dentro del mundo drag y del show.
Entre las prendas aparecen también algunos de los trabajos realizados para artistas nacionales e internacionales. Desde la cantante Rebeca hasta la concursante de RuPaul’s Drag Race UK, Choriza May, han llevado un diseño de Richard, completamente hecho y construido para ellas y su esencia. Cada pieza responde a una necesidad distinta, aunque todas comparten la misma búsqueda de espectacularidad que su diseñador menciona constantemente durante la visita.

Antes de llegar al taller, quedan algunas preguntas por responder.
—Con el éxito de Richard War, ¿por qué sigues trabajando solo?
«Yo lo tengo muy complicado para tener gente que cosa conmigo. A veces tengo que trabajar toda la noche, pues necesito concentrarme. Me he dado cuenta de que yo solo avanzo más que acompañado».
—¿Tenéis algún sueño que os quede por cumplir?
«Yo quiero hacer un look a RuPaul y ya está. Ahí me quedo. He tenido la suerte de hacer trajes para gente cercana a ella, como su maquilladora Raven, así que espero que sea posible más pronto que tarde».


El recorrido termina en la parte más íntima de la casa. Allí se encuentra el taller donde Ricardo diseña y transforma ideas en prendas reales. Sobre las mesas se acumulan tejidos, patrones y encargos identificados únicamente mediante números. La discreción forma parte del proceso creativo y permite mantener en secreto los proyectos en los que trabajan.
Mientras nos despedimos, resulta fácil entender que Richard War no es solo una marca de corsetería o vestuario de espectáculo. Es también el reflejo de una forma muy concreta de entender la creación: desde casa, rodeado de telas, lentejuelas y horas de trabajo, trabajando los vestuarios desde el amor a la moda y al espectáculo.


