El musical, dirigido por Roc Gussinyer, se estrenará el sábado 21 de marzo en la Mariqueen (Madrid), una propuesta nunca vista antes sobre este clásico del cine y del teatro
Hay propuestas que no sabes muy bien cómo explicar hasta que las ves, eso mismo pasa con The Rocky Horror Trashy Show. Ya sabemos que The Rocky Horror Picture Show es una obra que no se presta mucho a la definición, pues esa esencia es la que pretende mantener, e incluso elevar, el teatro musical dirigido por el cineasta catalán.
Aunque la obra tendrá como lugar de estreno una sala en la que frecuentemente se hacen shows drag, esto se sale completamente del molde. Aunque habrá travestismo -y mucho-, se trata de una pieza que no encaja ni en la idea que tenemos de teatro musical ni en la de espectáculo drag, todo está presente al mismo tiempo sin ceñirse a nada en concreto. Aquí no hay perfección, ni falta que hace. Hay voces en directo y un gran elenco de actores y cantantes que está dispuesto a perder la cabeza sobre el escenario y a hacértela perder a ti, porque el público es parte de la función.

La mítica película acaba de cumplir medio siglo y ha generado todo un universo formado por cientos de creaciones alternas, ya sean inspiradas, interpretadas o incluso copiadas. El caso de The Rocky Horror Trashy Show guarda más relación con el musical original, estrenado en una pequeña sala de Londres en 1973. Se trata de un homenaje elevado, pero no llevado a la perfección, sino a lo underground, a lo friki, e interpretado al máximo: aquí no hay castillos abandonados, hay una rave sin fin donde el tiempo y el género se difuminan.
«Rocky Horror nos pertenece a todas», son las primeras palabras que pronuncia Roc Gussinyer cuando empieza a hablar de la obra y de la estrecha relación que guarda con ella. «Descubrí la película con 15 años, por Internet, y me quedé loca. Era fascinación camp, porque la película, pese a ser súper surrealista y dadá, al mismo tiempo se toma muy en serio a sí misma, y eso es algo que también estamos haciendo en el musical», continúa explicando la primera toma de contacto con el fenómeno «Rocky Horror».

La importancia de lo ‘trashy’
«Si la gente quiere ver ropa increíble, maquillaje pulido, tacones de 150 euros o pelucas increíbles, no lo va a encontrar. No me apetece hacerlo caro y no tengo los recursos«, explica Gussinyer como motivo principal del nombre elegido para la pieza. «Todos los que formamos parte de la compañía somos estudiantes, jóvenes, sin grandes ingresos y tampoco mi intención era gastar», confiesa el cineasta catalán, que directamente lo relaciona con el musical original, previo a la película. «Creo que hacerlo así conecta más con el espíritu original de Rocky», prosigue.

Sin embargo, aparte de los motivos económicos que persiguen a muchos proyectos artísticos, Gussinyer nos habla de la relación del término trashy con la contracultura de los años 70: «Era el travestismo, la homosexualidad, lo queer. Ahora sigue siendo una contracultura, pero está más aceptada en lo mainstream. Por eso creo que conectar con el espíritu de la rave, los outsiders, lo trashy, lo punky y lo rock, es la verdadera contracultura actual«.
Y acercándolo al mundo de hoy, la ‘memestética’ -o lo relacionado con la cultura y estética del meme- tiene mucho peso dentro de la función: «Hay muchísimas referencias a la cultura del meme, a lo kitsch, a lo camp, a lo feo; no a la cultura pop española, pero si a la generación Z, porque es lo que somos. De pronto que te saca esta carcajada absurda y dices, ¿por qué me estoy riendo yo de esto?»

Lo que hay de Gussi en The Rocky Horror Trashy Show
«Mi trabajo se conoce más en Barcelona y me parece una manera muy chula de presentarme al público de Madrid, donde no he trabajado tanto», afirma. «Creo que se trata de una comedia muy cínica, muy negra, un rollo muy catalán que no sabría explicar con palabras. Cuando se traen comedias o musicales catalanes a Madrid, la gente se queda loca, loca, loca, porque son muy de público», continúa explicando Gussinyer.
«También es la gracia de Rocky, que es participativo. Ver la película sólo en tu casa no es lo mismo que verla en un cine a reventar de no binarias, y por eso queremos que el público se sienta parte del show. Que pueda chillar, que pueda levantarse a bailar con nosotras. Que de pronto interrumpa la función y que nos interpele directamente a nosotras», aclara.

Un reparto que va como anillo al dedo
El director afirma que es la primera vez en La Mariqueen que se hace un musical por actores que deciden travestirse: «La diferencia con The Rocky Horror Drag Show es que ese lo protagonizan drags profesionales, a las que admiro. Pero nosotros somos actores, cantantes y actrices profesionales que, la mayoría, nunca nos travestimos pero lo hacemos para esta ocasión, quizás como surgió también en su momento en el años 73″.
«Creo que cada uno estamos aportando muchísimo. Todas, algunas más, otras menos, conocíamos el musical y hacerlo te hace quererlo. Además, cada uno puede hacer el musical como quiera porque Rocky nos pertenece a todas. Hacer esta obra se siente casi como si fuera nuestra», concluye.

