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Nix: «Ahora mismo, cualquier altavoz para las personas trans es necesario»

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La finalista más ‘delulu’ reflexiona sobre su paso por Drag Race España y el proceso personal que ha vivido dentro y fuera del programa

Tras años desarrollando su drag en Dinamarca, Nix aterrizó en Drag Race sin haber actuado en nuestro país, pero con unas ganas tremendas de ganarse al público y al jurado. Lo que hasta entonces había sido un personaje construido desde la distancia y la mirada exterior, se vio obligado a desmontarse por completo frente a referentes culturales propios y un contexto nuevo. Hoy, con el programa ya atrás, la finalista de Drag Race España 5 reflexiona sobre ese proceso de aprendizaje y transformación que ha marcado un antes y un después en su carrera.

¿Qué ha significado para ti participar en Drag Race España, siendo además tu primera actuación aquí, fuera de Dinamarca o Noruega?

Esta experiencia ha significado enfrentarme a mi drag desde un lugar completamente distinto al que estaba acostumbrada. Durante años, en los países nórdicos, mi personaje funcionaba mucho desde la idea de ser ‘la española’: la inmigrante con acento, la que cantaba en español, la que llevaba referencias que allí se percibían casi como exóticas. Era un drag que respondía muy bien a lo que el público esperaba de mí. Pero al llegar a Drag Race España ese recurso desaparece por completo. De repente estoy delante de Supremme, de Los Javis, de Ana Locking, de referentes muy concretos de la cultura española, y ahí yo no soy la más española, sino todo lo contrario. Soy la que lleva años fuera, la que no comparte muchos códigos, y eso me descoloca muchísimo.

Ese choque me obligó a replantearme absolutamente todo: mi comedia, mis referentes, mi manera de hacer drag. Me sentí muy perdida dentro del programa, porque tenía que reorganizar una identidad que ya no me servía tal y como la había construido. Con el tiempo he entendido que esa ‘desubicación’ fue necesaria, porque sin desmontar no puedes volver a construir.

¿Tu estilo drag ha evolucionado a raíz del concurso? ¿En qué aspectos?

Siento que la evolución más clara ha llegado sobre todo después del concurso, más que durante. Dentro del programa hay un espacio extenso para mostrar lo que haces y para experimentar, pero también es verdad que trabajas dentro de unas categorías muy concretas y de un ritmo muy intenso, lo que hace que estés muy enfocada en resolver cada reto lo mejor posible.

Cuando sales es cuando empieza el trabajo de verdad. En mi caso, he tenido que buscar quién soy yo fuera de ser ‘la española’, porque ya no lo soy. Y ahí es cuando empiezo a definirme mucho más. Ahora mi drag es muy claro: una estética muy años 60, muy baby doll, muy muñeca, mucho rizo, mucho rubio… ¡No me saques del rubio! Antes estaba en pleno proceso de desarrollo del personaje. Ahora siento que ya sé quién soy y hacia dónde voy. En el programa aún estaba probando, tanteando, y eso se notaba.

Nix en El Reencuentro. Fotografía por @mista.studio

¿Qué significa para ti, como mujer abiertamente trans, formar parte de un programa con tanta proyección como Drag Race España?

Por una parte, sentía una responsabilidad muy grande. Cualquier altavoz para las personas trans ahora mismo es necesario, y yo tenía muy claro qué temas quería abordar: no solo la autoaceptación, sino también la violencia real que sufrimos, cómo lo viven nuestras familias, el miedo, la incomprensión inicial… Por eso fue tan importante para mí que apareciera mi madre en el programa. Dar ese punto de vista familiar es algo de lo que se habla poco, y creo que fue muy valioso. De esa representación estoy orgullosa.

Al mismo tiempo, ha sido una presión enorme. La realidad es que yo no puedo hablar por todo el colectivo, solo desde mi experiencia personal y vivida. La cosa se ha ido tanto de las manos en algunos momentos que he llegado a recibir hate incluso de otras mujeres trans, cuestionando mi cuerpo, mi transición o mi legitimidad. Ahí te das cuenta de que ser ‘referente’ es algo muy complejo y muy doloroso a veces. He tenido que aprender a poner límites. Soy referente hasta donde yo quiera serlo. Antes que nada soy Alejandra, soy persona, y siento.

Cuando has mencionado a lo largo del programa: ‘ya toca que gane una trans’, ¿por qué crees que ya toca?

No creo que haga falta que gane una trans para entender que el mundo está siendo especialmente violento con nosotras. Eso ya es evidente. Pero sí creo que la visibilidad importa, y mucho. Una ganadora trans tiene una exposición enorme: entrevistas, medios, presencia constante. Eso permite que ciertos discursos lleguen a personas que, de otra forma, nunca se acercarían a ellos. Y ahora mismo, con todo lo que está pasando a nivel político y social, no es el momento de retirar esa representación.

No hablo de mí como ganadora. Yo no me veía ganando, y decirlo me parece sano. Hay margen de mejora, y ahora sí me sentiría preparada. Pero más allá de nombres propios, la representación trans en espacios mainstream es urgente.

¿Crees que tu participación en Drag Race España puede ayudar a visibilizar las dificultades del colectivo trans en España?

Sí, aunque también creo que esa visibilidad tiene un coste personal muy alto. Cuando ciertos vídeos se viralizaron fuera del público LGTBIQ+, llegaron comentarios de un nivel de odio muy fuerte, muy crudo, que no estaba dirigido solo a mi drag, sino a mi identidad. Ahí entendí que no todo el mundo está preparado para escuchar, y que tampoco puedes exponerte sin protección. La visibilidad es importante, pero no puede pasar por encima de tu salud mental.

Nix junto a su madre, Suli. Fotografía por @reinasdecarocha.

Hace poco te quitaste X (Twitter). ¿Cómo viviste los comentarios transfóbos y de odio tras el inicio del programa?

Me encantaría decir que no me afectaron, pero sí lo hicieron. Sobre todo porque quien más sufrió fue mi madre. Verla leyendo esos comentarios repugnantes, defendiéndome y contestando desde el dolor, fue lo que más me rompió.

Ahí puse un límite muy claro. Me borré Twitter, dejé de leer cierto tipo de mensajes, me aparté de ciertas publicaciones y hablé con ella para que hiciera lo mismo. El capítulo en el que aparecía mi madre debía haber sido un momento bonito, y se convirtió en una fuente de ansiedad. Me parece increíble, por qué con las madres no hay que jugar…

Mencionas las interacciones en RR.SS. ¿Cómo gestionas emocionalmente el contraste entre tanto amor y tanto odio? 

He aprendido a quedarme con mi propio criterio y con el de la gente que quiero. El amor hay que devolverlo, pero no puedes vivir pendiente ni de lo bueno ni de lo malo, porque entonces pierdes el centro. Intento analizar mi concurso desde un lugar tranquilo: qué cosas me han gustado, cuáles no, qué puedo mejorar… Y quedarme ahí. Lo demás no puede dirigir cómo me siento ni quién soy.

Has hablado abiertamente de inseguridades e imagen corporal. ¿Por qué es importante abordar la relación entre identidad de género, salud mental y autoestima?

Porque las presiones estéticas atraviesan a todo el mundo, pero en las mujeres trans son especialmente violentas. Parece que primero tienes que llegar a ser ‘cis’ y luego, además, sobrecompensar eso siendo perfecta, hipersexualizada, impecable.

Todo funciona por cajas: si no encajas en una, no existes. Y eso pasa también en el colectivo gay, en las mujeres cis, en todos los cuerpos disidentes. Es un problema social enorme que debería abordarse sin miedo y de una manera seria.

Tras una experiencia tan de ‘montaña rusa’, ¿qué habría significado para ti ganar la corona?

Sinceramente, no me veía ganadora, y no pasa nada. Llegué sin saber muy bien dónde estaba ni cómo funcionaba todo. Ahora, con lo aprendido, sí me sentiría preparada, pero en ese momento no.

Aun así, no cambiaría nada de lo vivido. El programa me ha permitido mostrarme vulnerable, humanizarme y conectar con la gente desde un lugar mucho más honesto. Y eso, para mí, tiene un valor enorme.

¿Qué te gustaría hacer tras Drag Race?

Ahora mismo me apetece centrarme en crear y disfrutar del drag desde un lugar más libre. Acabo de sacar ‘Delulu‘, un single que nace de abrazar la delusión y de reírme de mí misma: darle la vuelta a todo lo que la gente te dice que no eres y convertirlo en comedia. Para mí es algo muy de travesti, montarte tu propio mundo, verte como la estrella que quieres ser y tirar para adelante con eso.

Más allá de la música, mi gran objetivo es el teatro y la comedia. Me gusta hacer reír y que la gente conecte conmigo y con lo que les ofrezco. Un ‘Versus the World’ sería un sueño, pero no quiero centrar mi carrera en algo que quizá no llegue

¿Cómo se siente Nix después de todo lo vivido?

Ahora mismo me siento con muchísimas ganas e ilusión de seguir trabajando y llevando a cabo muchos proyectos muy guais. Estoy en un momento muy bonito, con trabajo, con oportunidades reales y con la sensación de que la gente confía en mí y en mi talento.

Me siento muy afortunada de poder vivir del drag, de poder crear, de subirme a un escenario y de que haya personas que quieran contar conmigo. Después de todo lo vivido, poder decir que estoy trabajando de lo que amo y que estoy ilusionada con lo que viene, es muy fuerte, me hace muy feliz.

Nix actuando su single ‘Delulu’ en La Coronación de DRES.