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Marcos Sevilla eleva la farándula queer al arte contemporáneo con su exposición ‘Grotesque Deluxe’

Fotografía Claudia Solari

La colección de catorce obras del artista malagueño estará expuesta del 13 de noviembre al 13 de diciembre en La Ecomónica (Málaga) como parte del Moments Festival 2025

En tiempos donde la cultura visual vive saturada de estímulos que penetran en nuestra vida sin que casi nos demos cuenta y nos absorben, aunque nos esforcemos en negar esta clara evidencia, el artista malagueño Marcos Sevilla nos invita a plantearnos una pregunta a través de su obra: ¿qué atractivo encontramos exactamente en mirar aquello que despreciamos? No hay una respuesta concreta. Esta colección de pintura y escultura surge, precisamente, con la mecánica más cotidiana de la era digital que podamos imaginar: el continuo consumo de contenido de Internet y televisión del que nadie puede escapar, pero del que Marcos ha decidido sacar provecho para plantear una reflexión a través del lenguaje plástico.

La Ecomónica —el espacio que acoge la exposición— ahora podría recordarnos a esa mítica atracción de feria de ‘Los espejos de la risa’. El espectador entra, pero más allá de mirar las obras expuestas, se mira a sí mismo. Hay una incomodidad muy meditada, pero nunca violenta. Esta exposición no humilla a nadie —ni al retratado ni al espectador. Puede que por eso la experiencia sea algo inquietante: no porque las piezas sean desagradables, sino porque se parecen demasiado a una pantalla que todos conocemos. A esos programas de sobremesa que se han visto en todas las casas, a los vídeos de TikTok que nos aparecen continuamente… En definitiva, a esa parte de nosotros que nadie admitiría en público que disfruta. “Ver algo muy degradado genera cierto disfrute”, señala Marcos Sevilla. “Porque te sientes en un plano superior a eso. Los consumimos porque nos crean fascinación y también porque nos gusta sentirnos mejores que ellos y ellas”. Esa frase es el corazón de Grotesque Deluxe: lo grotesco como espejo invertido, como mecanismo social, como válvula de escape. No miramos lo desagradable porque nos interesa, sino porque lo necesitamos para reforzar lo que creemos ser.

Fotografía de Claudia Solari

“La burla es lo que genera la crítica” afirma el artista malagueño. Pero no habla de un humor cruel, sino del buen uso de la ironía, del doble sentido, de deformar algo no para ridiculizarlos, sino para romper los códigos que lo colocan donde está. Señala que es un recurso ya empleado por las referencias artísticas de las que bebe y de las que podemos ver las claras evidencias como son los artistas José Pérez Ocaña o John Currin, más concretamente. No se ríe de los personajes que aparecen en las obras, más bien nos invita a pensar por qué lo hacemos nosotros. El artista lo formula tal que así: “Las identidades ridiculizadas no hablan tanto de sí mismas como de quienes las observan”.

Pero esta no es la primera vez que Marcos Sevilla nos pone en la misma tesitura. La profunda crítica y la explotación de lo desagradable es algo habitual en su identidad artística. Fue el creador del personaje Antonio García Rodríguez, que “no es nadie pero que todo el mundo conoce” con su exposición La Cortina de Antonio, una creación que giraba en torno a un mismo concepto “encarnado” por el personaje mencionado, una crítica a la masculinidad rígida y lo tradicional. La diferencia con Grotesque Deluxe, además de ser su primera exposición que no se adapta a lo que exige la academia, es que esta se trata “un pastiche de obras que referencian distintos planteamientos bajo una temática común pero que no tienen nada que ver entre sí, un imaginario de lo que el artista consume”, según apunta Sevilla, y que “pretende ir agrandando con el paso del tiempo”.

Fotografía de Claudia Solari

El sentido del travestismo en ‘Grotesque Deluxe’

Para entender el travestismo, también hay que saber mirarlo desde fuera. Son muchos formatos los que dan voz y muestran muchas facetas diferentes de las travestis, pero pocas veces se intenta retratar ‒nunca mejor dicho‒ un punto de vista externo, aunque no por ello lejano, de lo que envuelve la farándula queer, ya sean drags propiamente dichas o lo que alimenta esta cultura que siempre ha existido pero que vive un momento de efervescencia con las redes sociales.

“Hablo de lo que me atraviesa”, explica Sevilla. “Estoy dentro de esos márgenes porque soy una persona queer, pero también soy consciente de dónde estoy y lo miro desde fuera”. La identificación no es literal —no se trata de travestis reducidas simplemente a eso— sino de lo que representan ante la norma: lo que desborda, lo que incomoda, lo que no encaja. “Es un universo del que no puedo escapar”, admite el artista, que ha centrado gran parte de su obra total en la cuestión del género y la performatividad de la binariedad.

Fotografía de Claudia Solari

“Lo que se ve en las travestis es una hipérbole de la cosa más mundana”, afirma Sevilla, “hay un factor muy cotidiano en el travestismo del que muchas veces no somos conscientes, pero recurren mucho a lo cotidiano, a lo costumbrista y lo llevan a un plano más rocambolesco”. La inspiración es palpable porque en sus cuadros reconocemos rostros que pertenecen, en su mayoría, a la escena drag de Torremolinos, como Alma DeSoul, Dafne Mugler, Lola Spain, Jota Carajota Algo que tiene relación directa con los orígenes del creador. Pero el travestismo sobresale del propio retrato de la travesti, acapara la idea que hay detrás de la obra, la filosofía con la que Marcos Sevilla la ha creado.

Sabemos que el mundo está preparado para ver estas imágenes, pero ¿también está preparado para verlas expuestas como arte? En palabras de Marcos Sevilla: no. “El mundo no está preparado para consumir arte, en general, no está educado en el lenguaje de la imagen”, aclara el artista, “y menos ahora, en una época muy de lo inmediato, de la imagen repetida, de creernos lo que vemos y de no cuestionarnos lo que aparece”. Al final del recorrido por la sala, lo perturbador no es lo que está expuesto, es lo que revela en nosotros. Una muestra de lo que nunca admitiríamos haber mirado y que, aunque sea grotesco, ¿puede ser deluxe?