Del antro al Destape: La Niña Delantro estrena un espectáculo que representa su realidad como mujer trans y su crecimiento artístico
La niña ha madurado; la mujer, ascendido. La divinidad la ha despojado de ornamento y la ha arrojado, a la vez, a su más pura humanidad. Llega Destape para recordar la belleza y erotismo de su desnudez. Una misa para adorar a la diosa.
Consagrada a la historia del arte, La Niña Delantro encarna la evolución de las etapas artísticas. Transmuta en la influencia y en el ciclo: del burlesque al drag y del drag al burlesque. Destape es una celebración purgatoria en la que La Niña Delantro narra el nacimiento, crucifixión y resurrección de una deidad: su historia como mujer trans.
Hablamos con La Niña Delantro antes del estreno de Destape sobre su transformación personal y artística para descubrir la etapa en la que se encuentra.

P: ¿Cómo se transforma una bailarina burlesque en drag?
Había una fiesta en Valencia que era tipo cabaret. Yo estaba en una agencia y normalmente bailábamos toda la compañía, pero me ofrecieron hacer números yo sola como bailarina burlesque. En ese momento hacía heels y no había empezado a transicionar, tenía 17 o 18 años, entonces era como muy exótico un «chico», entre comillas, bailando en tacones, vestida con traje de chaqueta y desnudándose.
Me empezaron a llamar de fiestas drag y empecé a trabajar con compañeras travestis. Varios días me iban diciendo: «Pues lo que haces se acerca mucho al drag, anímate». También era una época en la que estaba descubriéndome como mujer trans y jugaba con el género y con cómo me expresaba. Empecé a incorporar ropa más femenina, pelucas o maquillaje a las actuaciones y poco a poco, sin darme cuenta, lo que estaba haciendo era drag.
P: ¿Eras ya La Niña Delantro?
Fue una evolución natural, que fue cambiando poco a poco y que siento que sigue. Ha llegado a un punto en el que tengo el personaje bastante creado y la gente sabe quién soy yo y yo sé quién soy, pero claro, el tiempo pasa y los artistas crecemos y evolucionamos.
P: ¿En qué capítulo está La Niña Delantro?
Toda artista tiene cosas que la identifican, que son con las que juega. Sigo teniendo la personalidad que la gente conoce de La Niña Delantro, pero estoy en un momento más adulto. Quizá antes había más temática naíf y fantasiosa en mi drag y ahora ha evolucionado a una estética más madura. Ahora estoy jugando muchísimo más con el striptease y con la danza, recuperando todo el burlesque con el que empecé. Estoy volviendo a los principios.
P: Antes de Drag Race ya eras una performer reconocida. ¿Hubo un momento en el que vieras que podías vivir del drag?
Sí, sí, sí, sí. Lo que pasa es que una cosa es vivir y otra es vivir bien. Yo lo que quería con Drag Race era eso: tener mucho más trabajo, darme a conocer y poder vivir cobrando más. Jolín, es que pre-Drag Race yo estaba recién entrada en mis veintes. Mira que llevo trabajando desde los 16 años, pero por mucho que me ponga seria soy bastante inocente, dan ganas de cuidarme. En ese momento era todavía más inocente.

P: ¿Qué ha sido lo mejor y lo peor de consagrarte como artista a nivel nacional?
Lo mejor y lo peor yo creo que van de la mano. Aunque no lo parezca, soy bastante introvertida y soy muy mía. Soy muy solitaria, muy independiente y huraña de estar en mi casa todo el día sola. Lo mejor sería el reconocimiento de la gente y el cariño que recibo, porque es maravilloso y me levanta el ánimo un montón, pero es verdad que a nivel mental lo peor también ha sido estar en el foco.
P: ¿Te sientes expuesta?
Sí, porque cuando no eres una travesti de Drag Race tu trabajo es reconocido porque a la gente le gusta y hace el esfuerzo de conocer drags. Ahora mi trabajo está en el ojo de la gente, le guste o no, y va a opinar y a hacer comentarios de él, le guste o no.
P: ¿Fustiga la crítica?
Yo creo que lidio bien. Es verdad que no he recibido mucha crítica, o por lo menos no me ha llegado. También me he protegido mucho para que no llegue a mí. Y ojos que no ven, corazón que no siente.
La que me ha llegado no me ha afectado mucho porque si alguien viene a decirme que no le gusta equis cosa de mi drag, ya me lo he dicho yo a mí misma tres veces peor antes. Yo soy mi peor crítica. Llevo peor cuando vienen a decirme lo mucho que les gusto, porque tengo el síndrome del impostor. Tampoco me preocupa tenerlo, siento que si tú te ves hace un año y no cambiarías absolutamente nada, tu obra está muertísima. Sí que es verdad que desde mayo me he reconciliado conmigo misma y vuelvo a creer en mi propuesta.

P: ¿Conoceremos en Destape esa parte más desnuda de La Niña?
Es una de las intenciones. Cualquier persona que haya venido a verme actuar antes del Destape me ha visto interpretando y haciendo cosas diferentes a abrirme de piernas. Pero es verdad que a veces la gente te encasilla y hay que ponerle un nombre a las cosas para que quede claro lo que estás haciendo. El Destape forma parte de ese poner nombre a esta faceta de la niña que la gente piensa que no existe.
P: «Transformación» es un término sagrado en Destape. ¿Qué significa para ti?
«Transformación» y «metamorfosis» son palabras que me gustan mucho. Cuando las personas trans transicionamos siempre se presupone que vamos a ser la persona más feliz del mundo. La realidad no es una transformación tan grande que nos cambie la vida. Yo transiciono, pero sigo teniendo problemas económicos, familiares, de trabajo o exámenes. Problemas puede tener cualquier persona.
Pero a nivel escénico me parece un concepto muy bonito. La idea principal con la que tú vas a venir al espectáculo es ver cómo se ha transformado La Niña, pero en realidad va a ser una transformación de todos.

P: ¿Qué la convierte en una transformación colectiva?
Muchas veces escuchar a la gente sirve mucho para pensar, abrirse y salir con otro pensamiento. A partir de la escucha, porque es un espectáculo que dentro de los números musicales tiene mucho monólogo, espero abrir algo de sentimiento o pensamientos en el público.
Todas las celebraciones religiosas suelen dejarte algo en el corazón si te las tomas en serio. Si vas a una celebración, entiendes que hay un principio, un nudo y un desenlace y que todo esto se hace como adoración al dios de esa religión para que te dé la luz del camino y la felicidad. Pues es como una cosa muy punki que me he sacado de mi cabeza: la nueva religión es La Niña Delantro, esto es una misa para adorar a vuestra diosa que soy yo y os voy a dar la luz de vuestro camino para que os convirtáis en mejores personas.
P: Destape narra historias trans desde el altar.
Sí, de hecho, el estreno es junto a Glamniss y Satanasa. Es un poco sorpresa para mí porque ellas no me han contado lo que van a hacer, pero yo confío mucho en su valor artístico. Les hablé a ellas porque, aparte de que son de mis artistas favoritas en España, son amigas y significan mucho para mí y mi transición.
Sus números son ofrendas, son regalos para mí. Lo único que les pedí es que la temática tenía que ser sobre ellas y sus historias. En la misa católica se está hablando todo el tiempo de cómo llegó Jesucristo hasta la cruz, pues es lo mismo: cómo llegamos nosotras hasta la cruz, que sería la representación de la transición y todo lo que vivimos antes y después.

P: ¿Sientes vulnerabilidad al hacer visible lo íntimo?
Sí, pero tengo ganas de meterme en esa vulnerabilidad, porque me suelo proteger mucho de no enseñar demasiado mi vida privada y de contar lo justo y necesario. Con esto me voy a abrir al 100%. También yo voy a ser consciente de mis límites, que la gente no se espere que yo me siente, haga terapia y cuente todos mis traumas, porque aparte de que sería traumático para mí, sería aburrido. Me voy a abrir de una manera artística y bonita, que no me va a hacer daño porque ya tengo superado lo que voy a representar.
P: ¿Qué ha despertado en ti?
Catarsis. Esa ha sido la sensación al montar el show. Estoy segura de que en el estreno la sensación será esa y creo que en el resto también. Cuando haces las cosas desde el corazón y te preocupas por contar una historia empoderante, sales con otra sensación.
P: ¿Es Destape el antro de La Niña?
Totalmente. Destape sería el antro de mis sueños, que es un antro lleno de artistasburlesque o más alternativas underground que creen un neocabaret.
P: ¿Cómo esperas el estreno?
Tengo un montón de ganas. Estoy nerviosa porque voy a contrarreloj. Yo me pongo nerviosa muy pocas veces, en Drag Race ni siquiera estaba nerviosa. Llegué al plató el día de entrada y no estaba nerviosa, me mandaban a lipsync y, menos el primero, no estaba nerviosa. Entonces cuando me pongo nerviosa lo vivo con mucho gusto, me pone cachonda esta sensación.

P: La vivencia trans la incorporas también a la música. Ahora llega La venganza, un EP que habla de desamor. ¿Fue terapéutico escribir desde ahí?
(Suspira). La verdad es que sí. Va a salir antes de que acabe el año. Ha sido tan terapéutico que he tardado más de lo que se debería tardar en producir cuatro canciones (Chaser, No me merecías, Ojo de loca y Noche de muñecas). Me he tomado mi tiempo porque quería disfrutar del proceso artístico, porque el público eso no lo ve, pero sí lo siente.
P: ¿Estás satisfecha con el camino que sigue tu antro?
Sí, sí. Estoy en el punto que quería que es hacer lo que me dé la gana y con el tiempo que me dé la gana. Mi obra me la tomo con tranquilidad. Si produzco cosas por producir y voy a hacer un número por hacer, se pierde autenticidad. Me gustaría volver un poco al pre-Drag Race y siento que ahora es el punto en el que estoy. Si saco una canción y solo la escuchan tres personas, me da igual, porque sé que esa canción a mí me gusta escucharla. Ahora estoy creando desde el sentimiento y la romantización.
P: ¿En quién se está transformando La Niña Delantro?
Pues no lo sé. Supongo que lo sabré en algún momento. Ahora mismo estoy en el 100% que puedo estar y en el futuro supongo que estaré en otro tipo de 100%, pero tampoco me preocupa saberlo.

