Tras su paso por Japón, Jota Carajota termina la gira junto a su banda en el festival Horteralia. Un cierre por todo lo alto que llega justo antes del lanzamiento de su primer disco, del que ya conocemos la fecha de salida
Como buena neofolklórica, tal y como ella se define, la hemos visto en todas las facetas posibles: moviendo una bata de cola kilométrica, interpretando la balada más sentimental y tocando la guitarra eléctrica cual rockstar. Y es que, Jota Carajota, a sus casi 23 años, ha recorrido medio mundo sin dejar indiferente a nadie. Sin olvidar nunca de dónde viene, se reinventa constantemente para darle a cada público un show único. La pasión desmesurada por su trabajo le lleva a estar en constante desarrollo, a nunca poner freno a esas ideas que no dejan de fluir en su cabeza. De ahí salen las letras de sus canciones, las que llevamos tiempo escuchando en sus conciertos y que formarán parte de su primer disco, que saldrá el próximo mes de diciembre.

Tienes una agenda súper completa, para llevarlo todo adelante hay que tener perseverancia. ¿Qué es lo que piensa Jota Carajota cuando se despierta cada mañana?
JOTA CARAJOTA: Pienso que tengo que bajar a desayunar, porque desayunar me da mucha energía y la gente no se lo toma en serio. Hay que desayunar. Después, lo que hago es hablar con mi representante y ponerme a organizar todos los proyectos que tengo: conciertos, shows, contactar con discotecas, pedir toda la información. Son muchas cosas. Cuando veo que tengo un fin de semana libre, le escribo a alguna sala para cerrar un bolo, y siempre me contrata todo el mundo, la verdad.
¿Y antes de dormir?
J: Pienso que estoy contenta, que me va todo bien, que estoy haciendo bien las cosas. Luego me pongo vídeos de gatitos y música de sueño profundo, porque me cuesta mucho conciliar el sueño. Soy una persona muy nerviosa y, si pudiera, no dormiría, haría cosas también durante la noche.
¿Crees que el trabajo dignifica?
J: Sí. Cuando tú trabajas y haces algo bien hecho y algo, sobre todo, que lo has hecho tú, te sientes mejor contigo mismo y yo creo que eso te llena. Y sin que dependa de otra gente.

Tu eres muy fiel a una buena interpretación de lipsync, pero desde hace más de un año nos sorprendes con tu formato de banda al más puro estilo punki, ¿cómo surge esta idea?
J: Esta idea surge de querer recuperar un poco lo que a mí me hacía ilusión cuando era pequeño, que era compartir tiempo con mis amigas y hacer espectáculos. Mi sueño no era ser drag, mi sueño era tener una banda y hacer conciertos. Yo ya la tuve cuando tenía 14 años, se llamaba Queens Yeyes, y recuperar eso era lo que me hacía ilusión. Aparte de hacer canciones de la Pantoja, me gusta hacer mis propias canciones, cantar con mis amigas, viajar, conocer ciudades, tener por lo menos el sentimiento de pertenecer a algo, ¿no?
¿Qué se siente al ser una rockstar?
J: Realmente, finjo ser una rockstar porque es una manera de sentirme bien conmigo mismo y tapar todas mis inseguridades. Yo al mundo le muestro que soy una rockstar, pero yo soy un chiquillo que va con un chándal y un moño. El ser una rockstar me ayuda a superar esas inseguridades y me hace conseguir todo lo que estoy consiguiendo.
¿Qué elegirías la cosa más fuerte e importante que te ha ocurrido en tu carrera?
J: La cosa más importante que me ha ocurrido ha sido actuar en el Teatro Calderón y que me viese mi familia. Pero no puedo elegir sólo una. Hubo un punto de inflexión en mi vida, en general, que fue cuando estaba en el escenario de la DragCon de Los Ángeles cantando Te voy a abandonar con RuPaul detrás. Si yo le dijera a Jota de 14 años que iba a estar en Los Ángeles con Rupaul cantando una canción que tiene con La Prohibida, se desmaya.
Estados Unidos, Francia, Reino Unido… Ya has pisado escenarios de todo el mundo, pero ahora te has coronado como travesti internacional con tu gira en Japón. ¿Cómo ha sido tu recibimiento en tierras niponas?
J: Yo estaba muy nerviosa, tenía muchas expectativas porque era mi sueño desde pequeño. Siempre me ha gustado mucho el anime, no me perdía ningún Salón Manga de Jerez, porque era un lugar de diversidad en el que yo me sentía muy libre y podía ser quien yo quería ser. Tenía mucho interés por la cultura japonesa. Luego, el recibimiento fue maravilloso, fue sorprendente cuando me recibieron en el hotel con todo organizado, no les faltaba un detalle. Nunca les podré agradecer lo suficiente a la organización de Haus of Gaishoku, deberían aprender la mayoría de los locales de España.

¿Qué aprendizaje o reflexión te queda después de tu viaje a Japón?
J: He aprendido que, gracias a mi esfuerzo las cosas acaban saliendo, aunque a veces cuesten mucho. Porque hay quinientos bolos malos en garitos, sin saber cuando vas a cobrar, noches complicadas… Pero luego consigues estas cosas. Hay que ver lo bonito de cada una, tanto estar en Japón de gira como en una discoteca de un pueblo de Córdoba que no conoce nadie. Volví con la reflexión de que son personas súper educadas, que nos dan veinticinco mil vueltas en algunas cosas y que tenemos mucho, pero mucho, que aprender de los japoneses.
¿Crees que has dejado claro la artista que eres?
J: No. Yo sigo creciendo como artista y creando cosas nuevas que todavía tengo que ofrecer al mundo, todas las cosas que se me ocurren y se me tienen que ocurrir. Pero sí, quien me haya visto y tuviese otra percepción de mí, tal vez por el programa, ya ha podido conocerme y ver que soy de las mejores drags queens de este país. Humildad, ante todo.
Sabemos que presumes de ser de “donde se comen las papas enteras”, pero la Costa del Sol te ha robado el corazón últimamente. ¿Eres más travesti de Jerez o de Torremolinos?
J: De Jerez soy porque nací allí, pero es verdad que la ciudad no me valora como debería. Dicen que nadie es profeta en su tierra y a mi me pasa eso totalmente. No creo que se me haya dado nunca el espacio que merezco en Jerez, y mira que he hecho muchísimo por la ciudad y por la comunidad LGTB de allí. Pero Jerez ahora mismo es una mierda, y la Costa del Sol me ha abrazado, allí he aprendido lo que es el compañerismo, las mejores drags están allí, todas son intérpretes buenísimas y mejores personas todavía. Un lujo. Entonces, creo que soy más travesti de Torremolinos que de Jerez.

Además de amar tu profesión, te defines como una amante del travestismo también como público. ¿A qué compañeras te gusta más ver sobre el escenario?
J: Hay muchas. Por ejemplo, Marina es la persona perfecta. Usa las referencias culturales que tiene y las transfiere al espectáculo. Ver a Dafne Mugler es ver el ejemplo de disciplina artística sobre el escenario, igual que Alma DeSoul. Me gusta ver a Satin Greco porque, aparte de ser mi madre, hace todo lo que a mí me gusta, tiene capacidad para entretener al público sean los que sean. El entretenimiento es algo muy serio, muy difícil y que debería tenerse más en cuenta. Y podría mencionar a muchas más, como mi amiga Franella, que hace cosas maravillosas. Es que todas mis amigas, aparte de ser buenas amigas, son las mejores drags queens de este país también.
Terminas un mes intenso de gira que cierra con tu aparición en un maravilloso cartel del festival Horteralia. ¿Qué proyectos tienes entre manos para los próximos meses?
J: Por fin, después de tres años, voy a sacar mi disco. Saldrá el 12 de diciembre y por fin la gente podrá escuchar las canciones que he cantado mil veces, que más que un disco es un recopilatorio, porque nadie se va a sorprender. Aparte de esto, tengo que trabajar en el espectáculo Transformismo, un nuevo proyecto que se podrá disfrutar durante todo el mes de noviembre en La Mariqueen. Y para el año que viene, me he propuesto ser la mejor drag queen de este país, otra vez. Después de estar en Japón lo único que puedo hacer es ir para arriba, no hay opción al fracaso. Si hay un All Stars, por supuesto que iré, aunque no ganaré porque mis compañeras me echarán. Pero seré la más guapa, la mejor vestida, la más rubia y la más delgada.
¿Dónde te gustaría hacer tu próxima gira internacional?
J: Me encantaría que fuera en México, porque el público mexicano ‒que ya lo he conocido cuando estuve en Estados Unidos‒, te arropa muchísimo y valora mucho la cultura y la música. España es un país dividido entre lo racional y lo sentimental, pero en México sólo existe lo sentimental, por eso me gusta mucho.

Como dice la canción, “tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor”. ¿A tus casi 23 años, puedes decir que tienes esas tres cosas?
J: Salud tengo, lo que pasa que soy asmática y he cogido unos cuantos kilos, pero cuando pierda esos kilos tendré salud de nuevo. De dinero, lo mismo tengo muchísimo que no tengo nada, no meto un huevo del día de antes en la nevera. Me gusta gastar y me gusta vivir, porque me voy a morir y prefiero gastármelo todo. Y de amor, tengo el cariño de mi familia, el de mis amigas y ya está. Me ha ido muy mal en el amor últimamente. No tengo suerte con mis relaciones, pero eso ha dado su fruto en canciones muy bonitas que podéis escuchar en Spotify como Martirio sin fin, y en realidad, todas las de mi disco de señora despechada y lesbiana intensa.
