El primer EP de la artista cruza electrónica y trap a lo largo de cuatro temas que reivindican placer, rabia y deseo
‘La Venganza’ no nace del desamor tranquilo ni de la lágrima silenciosa. El primer EP de La Niña Delantro, publicado el pasado viernes 16 de enero, se sitúa justo en ese punto incómodo y honesto en el que el duelo se convierte en rabia, y la rabia en fiesta. Cuatro canciones que no buscan redención, y que se apoyan en el baile, las amigas y la furia compartida como forma de supervivencia.
Tras un año de trabajo junto al productor Juan Diego Coronel y la letrista Leticia Noguera (aka Leticia Conceta), La Niña articula un relato que atraviesa distintas fases del enfado post-ruptura, pero siempre desde una perspectiva trans y queer, consciente del cuerpo, de la mirada ajena y del cansancio de la cosificación. En esta historia no hay víctimas, sino muñecas con lenguas bien afiladas y una voluntad clara de reapropiarse de su propio placer.

El EP se abre con ‘Ojo de Loka’, una declaración de principios que funciona casi como mantra colectivo. La intuición, la complicidad entre amigas y la certeza de no volver hacia atrás marcan un tema que mezcla amenaza y celebración, con un pulso oscuro que deja claro que ya no hay espacio para la ingenuidad. La figura de ‘las amigas’ aparece desde el inicio como fuerza amplificadora: si te odian ellas, el juicio está dictado.
En ‘No me Merecías’, el proyecto baja las luces sin perder intensidad. Es el tema más emocional del EP, donde el dolor se expresa sin edulcorar, pero también sin nostalgia romántica. La letra habla del desgaste, del frío emocional y del momento exacto en el que una decide no volver ‘donde no se le quiere bien’. Incluso en su parte más vulnerable, La Niña mantiene el control del discurso: llorar también es un acto de poder cuando no se hace para suplicar.

El giro llega con ‘Noche de Muñekas’, probablemente el track más disfrutón del proyecto. Aquí la venganza se baila con faldas cortísimas y orgullo, mientras el pasado queda reducido a un recuerdo visto desde lejos. Es una celebración del exceso, de la noche y de la alianza entre mujeres y disidencias, donde la rabia se transforma en euforia y el rechazo ajeno ya no pesa.
Cierra el EP ‘chaser’, el tema más incómodo y provocador, donde se abordan sin rodeos cuestiones como la sexualización, el fetichismo y las dinámicas de poder que atraviesan a los cuerpos trans en el deseo ajeno. Con un ritmo más cercano a la electrónica oscura y al hardcore, la canción no busca agradar, sino señalar, incomodar y devolver la mirada. La venganza aquí no es dulce: es directa y sin concesiones.

‘La Venganza’ se mueve entre trap, reggaetón, hyperpop y electrónica oscura, construyendo un paisaje que acompaña el relato emocional y musical del EP. Todo está pensado para ser cantado y bailado en grupo, como un ritual compartido donde el enfado deja de ser individual para convertirse en lenguaje común.
La estética del proyecto refuerza este imaginario. Inspirada en películas de ciencia ficción y acción como ‘Attack of the 50ft Woman’, la portada diseñada por Kiki Flash presenta a La Niña como un monstruo gigante, femenino e imparable. No es una metáfora casual: es la respuesta visual a un mundo que quiso verla pequeña. En su proyecto, ocupar espacio, hacer ruido y destruir lo que oprime, es un acto político y personal a la vez.
Con el proyecto musical sellado por Rebel Drag y Rebel Sound, La Niña Delantero establece un territorio propio donde el dolor no se esconde y la fiesta no es evasión, sino resistencia. Un EP que se baila, se grita y se comparte, porque a veces la mejor forma de sanar no es el silencio, sino hacerlo enorme.

