Las reinas se esforzaron en dar un buen repaso al jurado y a sus compañeras, con resultados muy dispares. La última herencia del corazón incluía giro dramático, antes de un lipsync icónico.
Aún sonaban ecos en valencià entre las paredes del taller con más glamour de España cuando las 6 últimas concursantes conocían el minireto de la semana. Una prueba mítica en la franquicia pero con un toque español. El juego “Dilo Zorra” consiste en responder a preguntas de Supremme sobre qué reina de las presentes concuerda más con determinadas actitudes, desde la más ligona, la que es un poquito cleptómana o la más agresiva.

Si aún no lo has visto, ¡detente!
Así todas fueron acumulando puntos, confirmamos lo que todos pensábamos y Dafne ganó la miniprueba. Como ganadora, la reina bailarina obtuvo el poder de repartir el orden de la prueba semanal, el roast. Las concursantes se han enfrentado a una de las prueba más complicadas de la temporada, que esta vez tenía como hilo conductor la lectura de un testamento en la notaría, durante la cual tendría que dar un repaso a sus compañeras de edición y a panel de jurados, que esta vez contaba con la cómica Martita de Graná como invitada.
Tras un ensayo previo en el que la presentadora y la jurado invitada ofrecieron consejos a las concursantes muy valiosos, se abrió el telón de la notaría y comenzó el “asado”. Abrió plaza, nunca mejor hilado, Laca Udilla. Siempre correcta, siempre inteligente, siempre tan Caudilla, ataviada de viuda española con mantilla negra, supo repartir su testamento de jefa de todos los ejércitos en épocas oscuras de España a sus compañeras con un humor fino y lleno de referencias que puso el listón muy alto en el inicio.

El segundo lugar fue para una Satín Greco a la que las tablas y la experiencia fueron un salvavidas en un roast en que la Greco no dejó títere con cabeza pero derrochando arte por los cuatro costados, en cuanto levantaba la vista del papel las risas estaban aseguradas. Todo lo contrario le pasó a Nix, a la que el personaje que quiso interpretar, una ricachona llena de soberbia, le jugó una mala pasada en los chistes y remates. No consiguió remontar en su turno, y luego el jurado tomó buena nota de su roast.
La cuarta en leer su testamento fue una magnífica Margarita Kalifata, una vez más la cordobesa demostró su talento como actora, pero es que además fue la única en captar la esencia del roast con dardos divertidísimos a todos los presentes y una presencia escénica de nivel. Cuando Alexandra del Raval comenzó su turno se intuía un rato de risas propio de los locales de travestis más castizos, pero en algún momento todo se torció y los chistes pasaron a ser casi insultos, y lo divertido rozó lo grotesco. Alguien la había llamado bruta en algún momento del capítulo y ella lo quiso confirmar.
Y para sorpresa de nadie a Dafne aún no se le da bien el micro, aún. Porque la malagueña tiene la picardía de la noche de Torremolinos en la que se está criando, pero quizás por falta de experiencia, quizá porque una no puede ser buena en todo, el roast no remató, y ser la última también jugó en su contra.

Una pasarela para quedarse muerta y un lipsync a la altura del nivel de esta temporada
Tras las risas y silencios, era turno de quedarse fría con la pasarela de la semana con la categoría ‘vestidas para morir’. Y como en aquel famoso programa hay 1000 maneras de morir y cada reina eligió una. A Margarita se la cargó una explosión que se llevó por delante sus famosos pechos y le puso las aureolas de peineta, echando humo y completamente chamuscada paseó su arte por el escenario. Más viva que muerta vimos a Alexandra a quien un taconazo en la frente le hizo una herida leve pero mortal mientras, una vez más, lucía un look de revista lleno de plumas rosas.

Es que Caudilla no podía morir de otra manera que no fuese empitonada por un toro bravo, vestida de luces en un impresionante traje y sirviendo España en cada pase. Tampoco hay dudas que Satín iba a morir sobre el escenario, una lámpara de araña sobre la cabeza y un vestido de diva completamente ensangrentado componían un look que además de servir de homenaje, contaba la historia en un solo vistazo.
La muerte para Nix viene del gafe del amarillo, de estar en el lugar inadecuado y te caiga una maceta sobre la cabeza. Un look colorido y tétrico a la vez, que quizás no contaba todo lo que ella quería contar. Y por último al cisne de la edición la está matando la contaminación, Dafne mezcló denuncia y drama en un look de cisne blanco que termina ahogado en petróleo.
Con todo esto, el jurado tomó sus decisiones, no sin antes preguntar a las reinas por su opinión de a quién echarían ellas y así calentar un poco el ambiente. Satín, Caudilla y Margarita se subieron al podium, y la Kalifata se llevó el win que merecía hace varios programas.

Por detrás se quedaron Alexandra, Nix y Dafne. El jueguito del corazón puso a la Greco, otra vez, en la tesitura de salvar a una de las tres, y la cabecita de Satín nos regaló un plot twist ibérico para terminar salvando a Nix.
Así las cosas y con La Original de Emilia de música de fondo, Alexandra se enfrentó a su cuarto lipsync, esta vez contra Dafne, en una batalla, por fin, digna de la franquicia española. A la bailarina no le quedó absolutamente ningún movimiento que recrear, y a veces la vista humana no era capaz de seguirla, pero le sirvió para salvarse y expulsar a Alexandra. La catalana se va tras un concurso excelente y la amenaza de volver en algún momento si su agenda semanal se lo permite. El resto de concursantes ya son semifinalistas de la temporada 5 de Drag Race España.
